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2 Nov 2018

¿El huevo o la gallina? La Salmonella está en la cáscara

Los huevos son un alimento muy completo y rico en proteínas y grasa por esta razón es uno de los más presentes en las toxiinfecciones alimentarias. Entonces ¿qué debemos hacer para evitarlas?

Primero de todo hay que fijarse en que este envasado y etiquetado correctamente. Tiene que poner el establecimiento de origen y la fecha de consumo preferente. A parte en la cáscara (esta debe estar en perfecto estado, sin fisuras ni roturas) aparecerá una clave numérica que en la imagen 1 se explica su significado.

Una vez comprados, tenemos que ponerlos en el frigorífico hasta su uso así se mantendrá fresco más tiempo y evitaremos la proliferación de microorganismos patógenos.

¿Debe lavarse el huevo antes de ponerlo en el frigorífico?

No, no tenemos que lavarlos ya que la cáscara del huevo es porosa y hace de barrera para cualquier microorganismo que este en el exterior u otro contaminante. Por lo tanto, si lavamos el huevo facilitaremos la entrada de aquello que no deseamos en el interior y dará lugar a un huevo en mal estado ya que proliferarán los microorganismos.

¿Entonces se lava el huevo en algún momento?

Es aconsejable lavarlo solo inmediatamente antes de utilizarlo con ayuda de agua con detergente sobre la cáscara. Se aclara y seca con papel de cocina de un solo uso.

¿Cómo se debe abrir el huevo?

Tenemos que hacerlo preferiblemente en un recipiente limpio, cuyo uso será exclusivamente el de romper el huevo. A parte utilizaremos otro recipiente o plato limpios para batir el huevo. Hay que evitar separar la yema de la clara con la misma cáscara.

¿Hay alguna otra cosa que debamos saber?

Es muy importante para evitar contaminaciones cruzadas o cualquier contaminación siempre tener los utensilios, superficies y recipientes limpios. Si utilizamos un recipiente por ejemplo y luego lo volvemos a usar, tenemos que lavarlo. También las manos, no se libran.

Una vez cocinemos el huevo, no puede quedar nada crudo y si hacemos alguna salsa donde no haya tratamiento térmico, asegurarnos poniendo unas gotitas de limón o vinagre para evitar la proliferación. El calor higieniza y destruye los microorganismos igual que el frío limita su crecimiento, así que una vez hecha la comida, tenemos que consumirlo inmediatamente o bien ponerlo en refrigeración.

 

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